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Salud » Alergia en preescolar

Definición

La alergia consiste en un cambio específico de la situación inmunitaria del individuo, en el sentido de una hipersensibilidad patogénica. Las causas de la enfermedad atópica son similares en la tendencia a la producción de elevadas concentraciones de anticuerpos IgE. Las altas concentraciones de IgE sólo significan sensibilización, es decir: tendencia a desarrollar alergias, y no tiene expresión clínica. La reacción alérgica determinada por el contacto con un alergeno identifica al individuo como atópico y sus descendientes tienen siempre un mayor riesgo de desarrollar alergias o atopias.

 

Factores de Riesgo

Existen diversos factores que influyen en la incidencia de la alergia. Se ha identificado un componente genético; no obstante, algunas investigaciones a nivel familiar (Kuehr et al., 1995) demuestran que, al igual que los factores genéticos (Bouchard & Blumenthal, 1991), los ambientales y el estilo de vida tienen también un papel importante en el desarrollo de la enfermedad atópica, particularmente en la sobrecarga de alergenos (Young et al., 1992) como: pelos de animales, polvo de la casa, humo de cigarrillos y polen.

Las infecciones durante los primeros años de vida, así como los alergenos alimentarios, son otros dos factores importantes que pueden influir en el desarrollo de la enfermedad atópica.

En oposición a la disposición genética, el ambiente es un factor que puede sufrir la influencia del estilo de vida de cada individuo. Tenemos aquí con toda seguridad una importante medida para la posible prevención de la enfermedad alérgica. Es, pues, importante identificar a las personas que puedan encontrarse en riesgo de desarrollar alergias, con el fin de poder iniciar precozmente un programa preventivo.

El riesgo individual puede ser controlado por el historial familiar de atopias, los análisis de IgE totales y de IgE específicas para los alergenos más comunes. Por lo general, para la prevención primaria de la alergia, el historial familiar es el parámetro ideal para identificar a los recién nacidos en riesgo.

Existen claros indicios de que evitando ciertos alergenos alimentarios en la dieta normal de los lactantes puede ser una efectiva prevención de la enfermedad atópica.

 

Alergenos alimentarios más comunes

    • Proteína de leche de vaca "entera"
    • Frutas cítricas
    • Clara de huevo
    • Peces, mariscos, crustáceos
    • Leguminosas secas (judías, habas, garbanzos, guisantes, lentejas..)
    • Frutos secos: almendras, nueces,

En los niños atópicos, estos alimentos deben ser evitados durante el primer año de vida y sólo se introducirán en la alimentación mucho más tarde, entre los 18 y 24 meses.

 

Prevención de la Alergia por leche de vaca

-  Lactantes alimentados con leche materna

La leche materna es la mejor prevención de la alergia a las proteínas de la leche de vaca (APLV). Además de las ventajas prácticas de la lactancia, los beneficios inmunológicos y el efecto positivo de la leche materna en la permeabilidad intestinal, presentan un importante papel en las alergias alimentarias. En la mayoría de los casos, la madre lactante puede ingerir una dieta normal, sin restricciones. Sólo cuando existe un historial familiar de alergia alimentaria grave, como un hermano con alergia severa tipo I (IgE mediada), deberá prescribirse una dieta hipoalergénica (bajo supervisión médica) a las madres altamente motivadas, una vez que resulte sumamente difícil cumplir todas las limitaciones para más información, véase el tratamiento dietético de la APLV, que se describe más adelante.

 

-  Lactantes con fórmulas infantiles

En el caso de lactantes alimentados con fórmulas, y con historial familiar de alergias, se recomienda el uso de fórmulas basadas en hidrolizados proteicos (hipoalergenicidad comprobada). En algunos países sólo se utilizan, en estos casos, los parcialmente hidrolizados, suponiéndose que el uso de proteínas lácteas intactas provocarían un aumento de la tolerancia inmunológica. La prevención de la enfermedad alérgica aún no ha sido aclarada del todo, y necesitamos una mayor investigación en este campo a fin de identificar cuál es la mejor estrategia nutricional.

 

Tratamiento de la Alergia por leche de vaca

El tratamiento de la APLV en la infancia consiste en la eliminación dietética de la proteína de la leche de vaca, así como de otros alimentos altamente alergénicos.

 

- Lactantes alimentados con leche materna 

Si un lactante presenta reacción alérgica a la leche materna, es preciso orientar a la madre hacia una restricción dietética, que puede afectar a los alimentos considerados como altamente alergénicos, tales como: la leche y los productos lácteos (mantequilla, queso, yogures), huevos, pescado, crustáceos, marisco, nueces, almendras, etc., debido a que, en ciertas ocasiones, el lactante sólo presenta la reacción alérgica ante algunas trazas de alergenos alimentarios en la dieta materna. Si la fase de eliminación alergénica de las pruebas no supera las 4 semanas, la madre no necesita una sustitución de la leche de vaca. Dado que la leche y los productos lácteos son fuentes importantes de riboflavina (vitamina B2) y calcio, si la madre tuviera que restringir su dieta durante un período prolongado de tiempo, sería preciso complementar su alimentación con estos nutrientes, con el fin de evitar deficiencias nutricionales.

 

- Lactantes alimentados con fórmulas

Para los lactantes alimentados con fórmulas que presentaran reacción alérgica, la mejor opción sería una fórmula a base de proteínas extensamente hidrolizadas. Las fórmulas infantiles basadas en proteína intacta de soja no se consideran adecuadas, dado que un elevado porcentaje de lactantes con alergia a la proteína de la leche de vaca reacciona también negativamente ante la proteína de soja. La proteína debe ser ampliamente hidrolizada (tanto si es láctea como de soja), en una mezcla de péptidos de cadena corta y aminoácidos libres.

 

Alimentos sólidos

A partir de los 6 meses se puede iniciar, cuidadosamente, la alimentación complementaria en los niños con APLV. El tipo de alimentos y el momento de su introducción deberá determinarse siempre bajo supervisión pediátrica o de un especialista en nutrición. La introducción de nuevos alimentos requiere mucho cuidado. Se empezará con pequeñas cantidades, aumentándose gradualmente durante los 3 días siguientes. Los alimentos tolerados deben alternarse frecuentemente, de manera que la dieta sea lo más variada posible. Por razones prácticas, es mejor introducir siempre los alimentos nuevos por la mañana, dado que es más fácil reconocer la posible reacción alérgica durante el día que por la noche. Siempre que sea necesaria la introducción de alimentación complementaria específicamente controlada, deberá realizarse bajo la supervisión de un especialista en nutrición.