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Salud » Alimentos prebioticos

 

MICROFLORA INTESTINAL

El intestino humano está colonizado por un gran número de bacterias. El intestino grueso es, con mucho, la región más densamente colonizada del tubo digestivo, existiendo en dicho tubo más de 1012 bacterias por gramo de contenido de sustancias (Gibson y Roberfroid, 1995). Es posible que el colon esté habitado por unas 400 especies bacterianas (Fuller, 1989).

En general, las bacterias intestinales pueden dividirse en especies nocivas (patógenas) o protectoras del huésped. Los efectos patógenos incluyen:

    •  Diarrea
    •  Infecciones
    •  Lesión hepática
    •  Carcinogénesis
    •  Putrefacción Intestinal

Numerosos estudios con adultos han demostrado que los efectos protectores pueden deberse a la:

    •  Inhibición del crecimiento de bacterias nocivas
    •  Estimulación inmunitaria
    •  Disminución de la distensión por flatulencia
    •  Mejora de la digestión
    •  Mejora de la absorción de nutrientes esenciales
    •  Síntesis de las vitaminas
      (Gibson y Roberfroid, 1995; Kasper, 1996).

Entre las especies bacterianas que comprenden la microflora del colon existe un fino y delicado equilibrio, que puede ser alterado por causas externas.

Los efectos adversos en los factores de crecimiento pueden dar como resultado un aumento bacteriano anormal, con posibles efectos negativos (Kasper, 1996). Por otra parte, una flora colónica bien equilibrada se considera cada vez más como muy importante para la salud.

 

La Flora Intestinal en el nacimiento

La colonización del intestino aséptico del recién nacido comienza ya en el nacimiento. Al recién nacido se le inoculan bacterias procedentes de la flora intestinal y vaginal materna. Esta flora inoculada es muy diversa: Bifidobacteria, Enterobacteria, Bacteroides, Clostridia  y Cocos gram-positivos (Heine, 1998; Heine et al., 1998a). En condiciones normales, la flora estable y heterogénea queda ya establecida a los 10 días de vida del recién nacido (Heine et al., 1998a; Gewolb et al., 1999).

 

La flora bacteriana en la leche materna

Cuando el recién nacido es amamantado, las Bifidobacterias se convierten en general en el grupo predominante. En el recién nacido alimentados con fórmulas infantiles se encuentran cantidades similares de Bacteroides y Bifidobacteria (alrededor del 40%). Los componentes menores de la flora fecal de los lactantes amamantados son principalmente los Lactobacilos y los Estreptococos. En cuanto a los de los lactantes alimentados con fórmulas infantiles, sólo se contienen los Estafilococos, la Escherichia coli y la Clostridia (Harmsen et al., 2000).

Hay claros indicios de que los lactantes alimentados por la madre se benefician de este predominio en el contenido de Bifidobacterias (Heine et al., 1998). A las Bifidobacterias se les han atribuido diversos efectos beneficiosos, ej.

    • Una mejor resistencia del huésped a la acción de los patógenos e infecciones, gracias a la activación del sistema inmunitario
    • Excreción de productos finales del metabolismo que inhiben directamente las bacterias patógenas, tanto gram-positivas como gram-negativas
    • Efecto antibacteriano gracias a la disminución del pH del colon, debido a la producción de ácido láctico y ácidos grasos de cadena corta
    • Un pH reducido: inhibe la actividad de enzimas carcinogénicas en el colon
    • Producción de vitaminas, principalmente del grupo B
    • Producción de enzimas digestivas, tales como la fosfatasa-caseína y la lisozima (Gibson et al. 1995).
    • Favorecen la digestión evitando el estreñimiento

 

Se ha observado que, en los lactantes alimentados con lactancia materna, son menos frecuentes y menos graves las infecciones respiratorias y las intestinales, si se comparan con los lactantes alimentados con fórmulas infantiles (Kunz, 1998).

Además de la influencia de otros factores, como el tipo de parto, el predominio de las Bifidobacterias en el intestino de los lactantes alimentados con lactancia materna se debe a los componentes propios de la leche materna que sirve como promotores del crecimiento de dichas bacterias.
Un importante grupo de estos promotores son los oligosacáridos de la leche materna (prebióticos).

 

Flora bacteriana de la leche materna frente a las fórmulas infantiles:

Leche Materna

Fórmulas

Predominio de:

  • Bifido-bacterias (98%)
  • Lactobacilos


Predominio de:     

  • E. Coli
  • Bacteroides..
  • Bifido-bacterias (60%)

 

La leche materna madura contiene alrededor del 7% de lactosa, alrededor de un 1% de oligosacáridos y cerca del 0,1% de oligosacáridos ácidos (Stahl et al., 1994). No obstante, estos oligosacáridos comprenden una fracción mayor de la leche materna, en cantidades similares a las de las proteínas.

Los oligosacáridos de la leche materna están constituidos por monosacáridos: glucosa (Glc), galactosa (Gal), N-acetilglucosamina (GlcNAc), fucosa y ácido siálico. Todos los oligosacáridos de la leche materna contienen lactosa (Gal-Glc), así como (iso)lactosamina, es decir, unidades de Gal-GlcNAc, ligadas en cantidades diferentes. Estos oligosacáridos se caracterizan por la siguiente estructura básica:

(Gal - GlcNAc)n - Gal - Glc , ( n = 1 - 30)

Se han identificado más de 130 oligosacáridos diferentes. A pesar de que aún no se conocen del todo sus funciones biológicas (McVeagh y Brand Miller, 1997), hay indicios claros de que los oligosacáridos de la leche materna ocupan un papel importante en el efecto bifidogénico de la misma. Brand Miller et al. (1998) consiguieron demostrar recientemente que los oligosacáridos de la leche materna resisten la digestión en el intestino delgado y sufren fermentación en el colon por acción de la microflora residente.

Los oligosacáridos de la leche materna contribuyen igualmente a las propiedades anti-infecciosas de la leche materna, impidiendo la adhesión de microorganismos patógenos (Egge, 1992; McVeagh and Brand Miller, 1997). En consecuencia, se consideran prebióticos.


Principales factores de defensa y protección de la leche materna:

    •  Factor de Crecimiento de las Bifidobacterias
    •  Lactoferrina e IgA secretora
    •  Lípidos y lisozima
    •  Bajo contenido proteico
    •  Oligosacáridos - acción bifidogénica

 

En contraste con la leche materna, las fórmulas infantiles estándar carecen prácticamente de oligosacáridos con características bifidogénicas. Esto da como resultado que los lactantes alimentados con esta fórmula presenten un menor número de bifidobacterias y una microflora intestinal mixta. Como explicamos ya anteriormente, los oligosacáridos de la leche humana contribuyen al predominio de las bifidobacterias en el intestino de los lactantes alimentados con leche materna.

Los lactantes amamantados se benefician del aumento de bifidobacterias a nivel intestinal (Heine et al., 1998). No obstante, el aumento de estas bifidobacterias en la flora intestinal de los lactantes alimentados con fórmulas sería algo muy deseable, a semejanza de los alimentados con la leche materna.

Una de las maneras de aumentar el número de bifidobacterias en el colon de estos lactantes podría ser el uso de probióticos: administración de cultivos de bacterias vivas, en una forma viable durante el tránsito por el tracto gastrointestinal, que sólo se hacen activas una vez que llegan al colon (Gibson and Roberfroid, 1995).

Otra alternativa se encuentra en la adición a la fórmula de oligosacáridos especialmente seleccionado, cuyo efecto prebiótico sea similar al de los oligosacáridos que se encuentran en la leche materna.

Basándose en una primera definición del efecto prebiótico, de Gibson y Roberfroid (1995), la Comisión Europea financió recientemente un proyecto de estudio denominado: "ENDO Project", en el cual define los oligosacáridos prebióticos como: carbohidratos dietéticos, no digeribles, cuyo metabolismo intestinal induce el aumento selectivo, el número y/o actividad, de bacterias protectoras, básicamente de bifidobacterias y lactobacilos, como pueden serlo también (selectivamente) otras de ellas (Van Loo et al., 1999).

Dado que los oligosacáridos análogos a los de la leche materna no se encuentran en la naturaleza, NUMICO, basándose en una intensiva investigación sobre los oligosacáridos de la leche materna, desarrolló una mezcla única de oligosacáridos, disponible comercialmente. El objetivo principal de esta mezcla es el de "imitar" el efecto prebiótico de los oligosacáridos de la leche materna, de manera que los lactantes alimentados con fórmulas puedan acogerse igualmente a los efectos saludables y protectores de una microflora bifidogénica.

 

MILUPA y su exclusiva mezcla de FOS y GOS

Debido a la enorme cantidad de galactosa presente en los oligosacáridos de la leche materna, uno de los componentes de esta mezcla son los galacto-oligosacáridos (GOS). El segundo componente es la inulina: fructo-oligosacáridos (FOS), que tienen un grado de polimerización (DP) mucho más elevado que los GOS, es decir, un gran número de unidades de monosacáridos por cada molécula de oligosacáridos. La mezcla de cadenas cortas de GOS, junto con cadenas más largas de FOS, fue elegida de manera que se imitara la distribución del peso molecular de los oligosacáridos de la leche materna. Esta mezcla se formuló de manera que se promoviera, de manera sinérgica, un número máximo de diferentes especies de bacterias intestinales beneficiosas, especialmente las bifidobacterias.

Por otra parte, los oligosacáridos de cadena corta son más fácilmente fermentados por la flora intestinal que los de cadena más larga. Por consiguiente, los de cadena corta se fermentan en el colon proximal, mientras que los de cadena más larga actúan como substrato fermentativo de la flora del colon distal. Esta mezcla presenta también la ventaja de que ambos componentes tienen efectos prebióticos comprobados.

- FOS:
su molécula inicial está formada por unidades de fructosa ligadas a una de glucosa, y consiste en una mezcla de moléculas lineales con varias longitudes de cadena. Se encuentran normalmente en forma de carbohidratos de reserva en varias plantas como el nabo, la achicoria, el trigo, la patata, etc. Forman, pues, parte de la dieta humana normal.

- GOS:
su molécula inicial consiste en unidades de galactosa ligadas a una de glucosa, y forman también una mezcla de moléculas con diferentes longitudes de cadena. Son componentes de la leche materna, dado que son productos de la hidrólisis de la lactosa en la leche fermentada y productos lácteos, formando también éstos parte normal de la dieta humana.

 

Dado que los FOS y los GOS no pueden ser digeridos por las enzimas humanas, llegan al colon prácticamente intactos, sirviendo de substrato para la fermentación por parte de la microflora colónica. Algunos estudios en humanos indican que los dos componentes, FOS y GOS, de la mezcla prebiótica tienen efectos bifidogénicos; esto quiere decir que aumentan el número de bifidobacterias en el colon (Bouhnik et al., 1996; Gibson et al. 1995; Ito et al., 1993; Kleesen et al., 1997).

Se ha demostrado que las fórmulas infantiles suplementadas con GOS y FOS aumentan significativamente el número de bifidobacterias y lactobacilos en la flora de lactantes alimentados con estas fórmulas, comparados con un grupo de lactantes alimentados con una fórmula no suplementada con oligosacáridos. Por otra parte, la consistencia de las heces fue mucho más blanda y  similar a la de los lactantes alimentados con leche materna que en el grupo de lactantes alimentados con la fórmula no suplementada con oligosacáridos (Boehm et al.,2002).

 

Aptamil 1, 2 y 3 con fibras prebióticas

La leche materna contiene fibras naturales solubles con efectos prebióticos, que estimulan una digestión saludable y fprtalecen las defensas naturales del bebé. Todos los padres quieren proteger a su hijo, ofreciéndole lo mejor que tienen ya desde el primer día de vida. Milupa ha añadido al Aptamil 1, 2 y 3    fibras prebióticas, que estimulan el desarrollo de una microflora más equilibrada (Bifidus-dominante) en el intestino del bebé.

 

Conformil 1 y 2 con fibras prebióticas

Una gama de leches de inicio y de continuación concebida especialmente para aliviar los transtornos  digestivos leves de los lactantes más sensibles, tales como: cólicos, estreñimiento, flatulencia, regurgitaciones frecuentes, falta de saciedad

Conformil  contiene fibras naturales prebióticas y presenta una composición especial que permite que se reduzcan los síntomas digestivos más frecuentes del lactante debido a la inmadurez del tracto gastrointestinal en el momento del nacimiento.

 

ESTADO ACTUAL DEL CONCEPTO DE PREBIÓTICOS

¿Qué hay de nuevo?

    •  Introducción: Prebióticos y las flora intestinal
    •  Flora intestinal y leche materna
    •  Funciones de la flora intestinal
    •  Modificación de la flora intestinal
    •  Mezcla prebiótica para uso en nutrición infantil
    •  Estudios clínicos de lactantes con exclusiva mezcla prebiótica (FOS+GOS)


Introducción

A lo largo de los últimos decenios, han evolucionado considerablemente los conocimientos sobre las necesidades nutricionales del recién nacido (LSRO.,1999).

A pesar de que la leche materna es el alimento por excelencia del lactante, estos avances han permitido mejorar la composición nutricional de las fórmulas para lactantes (Goedhart & Bindels, 1996). Los aspectos funcionales de la alimentación, particularmente del recién nacido, han sido objeto de numerosas investigaciones en estos últimos años (Salminen et al., 1998; Koletzko et al., 1998), llevando al desarrollo y comercialización de nuevas y numerosas fórmulas para lactantes, que reivindican aspectos funcionales (Bocquet et al., 2001).

El sistema gastrointestinal se encuentra implicado en numerosas funciones diversas, y el objetivo de la mayoría de estas nuevas fórmulas es el de mejorar sus funciones.

El sistema digestivo del lactante, inmaduro en el momento del nacimiento, se desarrolla rápidamente durante el primer mes de vida (Salminen et al., 1998; Koletzko et al., 1998; Walker, 2000). Este desarrollo acompaña al establecimiento de una microflora intestinal.

Algunos estudios recientes parecen indicar que el papel de la flora intestinal va mucho más allá de una simple acción a nivel del tubo digestivo (Salminen et al., 1998; Koletzko et al., 1998; Walker, 2000; Björkstén et al., 2001; Lu & Walker, 2001; Ouwehand et al., 2001; Deplancke & Gaskins, 2001). Las fórmulas para lactantes desarrolladas recientemente tienden a encontrar los beneficios funcionales de la leche materna, y la confirmación de este concepto exige que se realicen numerosos estudios clínicos en recién nacidos.

Este documento tiene como finalidad exponer cuál es el estado actual de una de las más recientes innovaciones en la nutrición infantil y sobre su efecto a nivel de función digestiva del lactante: se trata del concepto de prebióticos .

 

Prebióticos y la flora intestinal

El tracto digestivo adulto está colonizado por cerca de cien mil millones (104) de bacterias, lo que representa más que el número total de células del cuerpo humano (Havenaar & Huis in’t Veld, 1992). La colonización del tubo digestivo por numerosas bacterias variadas se realiza probablemente por un proceso de co-evolución adaptativa entre el huésped y dichas bacterias, que termina en una simbiosis intestinal (Hooper & Gordon, 2001).

La evolución de la biología molecular y el desarrollo concomitante de nuevos métodos de análisis microbiológicos nos han permitido aumentar nuestros conocimientos sobre la flora intestinal y sobre su papel en el plano funcional (Matsuki et al., 1999; Mackie et al., 1999; Tannock, 2001; Hooper & Gordon, 2001).

Las bacterias presentes en el tubo digestivo se clasifican en dos categorías: las bacterias con efectos beneficiosos (Bifidobacteria, Lactobacilli, Eubacteria) y las bacterias con efectos tóxicos y/o patógenos (Pseudomonas, Proteus, Staphylococcus, Clostridia, Veillonelli) (Tannock, 1994). Las bacterias pertenecientes a los géneros Enterococci, E.Coli, Streptococci y Bacteroides pueden ser potencialmente beneficiosas o patógenas. Se conocen como "oportunistas" (Tannock, 1994). La flora intestinal del adulto es compleja y diversificada, alcanzando las 1011 bacterias por gramo de heces. A pesar de que la flora sea diferente de una persona a otra, por las bacterias que la componente, en un mismo individuo se mantienen relativamente estables a lo largo del tiempo.

Estable en el adulto, la flora fecal se modifica de manera importante en dos fases de nuestra existencia: en los primeros meses de vida (período durante el cual se desarrolla la flora intestinal) y en la tercera edad. La flora intestinal de las personas de edad avanzada ha sido poco estudiada hasta hoy, a pesar del interés que presenta el hecho de la inversión de la pirámide de las edades. Se considera que la evolución de la flora intestinal de los mayores está sobre todo vinculada a una modificación de sus hábitos alimentarios.

Por el contrario, la flora intestinal del recién nacido y su evolución ha sido el objeto de innumerables estudios (Harmsen et al.,2000; Grönlund et al., 1999; Björkstén et al.,2001).

Estéril dentro del útero, el tubo digestivo del recién nacido se coloniza ya a partir del nacimiento. Se sabe que el desarrollo de la flora intestinal difiere notablemente de un bebé nacido por vía vaginal, respecto a otro nacido por cesárea (Grönlund et al, 1999). En el nacimiento, y después del mismo, el recién nacido está expuesto a los microorganismos maternos y ambientales (Harmsen et al, 2000; Grönlund et al, 1999; Björkstén et al, 2001).

Las primeras bacterias que se desarrollaron fueron principalmente (y en mayor número) la Escherichia colie y las de los géneros Staphylococcus e Streptococcus. La densidad y diversidad de la población bacteriana fecal aumenta rápidamente a lo largo de las primeras semanas de vida, hasta alcanzar las

109 a 1010 por gramo de heces. En esta fase, las especies bacterianas difieren considerablemente de un individuo a otro. Se ha demostrado igualmente que el tipo de alimentación, leche materna o fórmula para lactantes, influye muy claramente en el desarrollo de la flora fecal del recién nacido (Mackie et al., 1999; Harmsen et al., 2000)
 A lo largo de las primeras semanas de vida, la lactancia materna favorece el desarrollo de una flora intestinal en la que predominan las Bifidobacterias por una parte y, por otra, retrasa la aparición de una flora más diversificada como la que se encuentra en el lactante alimentado con una fórmula para lactantes.

En estos lactantes, la flora contiene igualmente Bifidobacterias, pero está compuesta principalmente por Bacteroides. El paso de la leche materna o de una fórmula para lactantes hacia la alimentación mixta es otro período de transición para la flora intestinal (Mackie et al., 1999), que evoluciona de un patrón "infantil" hacia un patrón "adulto" y que nos muestra claramente que la flora intestinal está estrechamente vinculada al patrón alimentario.

En la actualidad, parece que las sucesiones microbianas de los primeros meses de vida convergen hacia una población bacteriana estable y densa en el tubo digestivo. No obstante, los mecanismos por los que el recién nacido selecciona un número limitado de microorganismos a partir de una diversidad mucho más amplia constituye aún un misterio.

 

Flora intestinal y leche materna

Miles de años de evolución han hecho que la leche materna sea ciertamente el alimento mejor adaptado a las necesidades nutricionales y funcionales de los lactantes.

Su composición está particularmente adaptada para el estímulo del desarrollo de una flora intestinal en la que predominen las bacterias beneficiosas, es decir, las Bifidobacterias.

Los contenidos escasos de proteínas y fósforo serían uno de los factores que predisponen al desarrollo de dicha flora. La presencia de oligosacáridos en la leche materna tendría un papel aún más importante en el desarrollo de una flora intestinal bifidogénica (Mackie et al., 1999; Newburg, 2000).

En el transcurso del último decenio, se han dedicado numerosas investigaciones a la identificación de los diferentes oligosacáridos presentes en la leche materna, a su papel como compuestos bio-activos que actúan sobre una flora intestinal y a la posible acción sobre el sistema inmunitario (Newburg, 2000; Dai et al., 2000). Los oligosacáridos constituyen, cuantitativamente, una fracción importante de la leche materna, toda vez que se encuentran en la tercera posición, después de la lactosa y de los lípidos, y antes que las proteínas. La leche materna contiene aproximadamente 1,1 g de oligosacáridos por 100 ml, de los cuales 1 g son oligosacáridos neutros y 0,1 g oligosacáridos ácidos. En la actualidad, se han identificado ya más de 100 oligosacáridos diferentes en la leche materna, en su mayoría con bajo peso molecular. Recientemente se ha identificado una concentración de oligosacáridos de la leche materna ( Newburg, 2000; Dai et al., 2000).

Los principales componentes de los oligosacáridos de la leche materna son la lactosa, la fructosa, la N-acetilglucosamina y el ácido siálico (Newburg, 2000; Dai et al., 2000). Por consiguiente, los oligosacáridos de la leche materna tienen como característica común el contenido de galactosa.

Al contrario de lo que ocurre con la mayoría de los glúcidos alimentarios, los oligosacáridos presentes en la leche materna resisten la digestión a su paso por el intestino delgado, y alcanzan el colon prácticamente inalterado (Engfer et al., 2000). La presencia de oligosacáridos en el colon sería el origen de la estimulación de las Bifidobacterias y de las propiedades anti-infecciosas de la leche materna (Newburg, 2000; Dai et al., 2000).

Varios estudios realizados recientemente con lactantes sobre el papel de estos oligosacáridos parecen confirmar tales hipótesis. Es probable que, a lo largo de los próximos años, se estudien en profundidad estos aspectos (Newburg, 2000; Dai et al., 2000).

 

Funciones de la flora intestinal

Los numerosas aspectos funcionales beneficiosos serían el resultado de la presencia de bacterias endógenas en el tubo digestivo, más particularmente de Bifobacteria y Lactobacilli (Roberfroid, 2000). La presencia de una flora intestinal predominantemente bifidogénica en el lactante alimentado por su madre sugiere un importante papel de la misma, en cuanto a las funciones del intestino (Mackie et al., 1999; Sanderson, 1999; Harmsen et al., 2000).

En un reciente estudio, Isolauri et al. (2001) demuestran que la flora intestinal de los lactantes atópicos tiene una relación Bifidobacteria / Clostridia menor que la de los lactantes no atópicos. Este estudio sugiere la existencia de una relación entre la flora intestinal y el desarrollo o no de atopia.

A pesar de que aún estamos lejos de conocer totalmente los mecanismos por los que la flora intestinal parece actuar sobre las funciones del tubo digestivo, es cada vez más claro que la flora intestinal es un factor clave para el desarrollo de nuestra salud y bienestar.

 

Modificación de la flora

Debido a los beneficios potenciales asociados a una flora intestinal con predominio deBifidobacteria y Lactobacilli, se han desarrollado nuevos conceptos que tienden a modificar la flora intestinal. Para poder conseguir esto, tenemos dos posibilidades: los probióticos y los prebióticos .

Los probióticos  son bacterias vivas capaces de colonizar de forma pasajera el tubo digestivo, generando efectos beneficiosos para el huésped. Son en general bifidobacterias o lactobacilos. Es necesario que se trate de una especie humana y que sobrevivan al paso gástrico, dado que éste juega muchas veces el papel de barrera de protección contra la invasión bacteriana del tracto digestivo. La administración de probióticos instaura una flora beneficiosa exógena (= añadida o exterior a la que se encuentra naturalmente presente), a pesar de que estos beneficios sean propios de cada cepa (algunas cepas de ciertas especies son más resistentes a la bilis o al ácido que otras; algunas tienen receptores en la pared celular bacteriana que permiten la fijación al epitelio gastrointestinal, mientras que otras carecen de los mismo; algunas producen bacterocinas, que matan los microorganismos adyacentes, otras no lo hacen). Con frecuencia, sólo se administra una única especie. Y por consiguiente, los efectos beneficiosos que se esperan dependen de sólo de esta especie bacteriana. Se necesitan estudios controlados para determinar la eficacia de cada cepa específica de probióticos, a fin de determinar su utilidad. Podemos verlos tal como contemplamos hoy día los antibióticos, con posibilidad de elección entre muchas cepas útiles para diferentes situaciones, dependiendo del tipo y modo de acción de cada una de ellas (Vanderhoof. et al., 2002).

Los prebióticos son fibras solubles o glúcidos complejos no metabolizados en el intestino delgado, y que resultan ser substratos de elección para un determinado número de bacterias endógenas beneficiosas del colon, y más particularmente las Bifidobacterias y los Lactobacillis (Roberfroid, 2000). Dado que estimulan el crecimiento de estas bacterias beneficiosas, los prebióticos generan efectos beneficiosos en el huésped.

 

Mezcla prebiótica para uso en nutrición infantil

Debido a los efectos beneficiosos que se espera de una flora intestinal con predominio de bifidobacterias y lactobacillos, así como al papel de los oligosacáridos presentes en la leche materna, se han desarrollado intensas investigaciones en el Centro de Investigación Numico, situado en Wageningen, los Países Bajos, sobre los prebióticos. Estas investigaciones han llevado al desarrollo de una mezcla de galacto-oligosacáridos (GOS) de bajo peso molecular y de fruto-oligosacáridos (FOS) de elevado peso molecular, teniendo efectos bifidogénicos comparables a los de ciertos oligosacáridos de la leche materna.

 

Estudios clínicos de lactantes con la mezcla prebiótica FOS + GOS

El potencial bifidogénico de las fórmulas para lactantes que contienen en su composición la mezcla FOS/GOS elaborada por el grupo Numico, así como su influencia sobre la flora intestinal y su eficacia nutricional, fueron confirmados por estudios clínicos realizados en recién nacidos a plazo y antes de plazo (Boehm et al., 2001; Schmelzle et al., 2001; Moro et al., 2001; Knoll et al., 2001; Rigo et al., 2001).

1 - Estudio de Rigo et al.,2001

Este estudio tenía como objetivo evaluar la eficacia nutricional de una fórmula para lactantes que contiene seroproteínas parcialmente hidrolizadas, la mezcla de FOS/GOS (0,4g/100ml) y lípidos estructurados (Betapol), por análisis cuantitativo y cualitativo del aumento ponderal, del aumento de minerales y del desarrollo de la flora intestinal de 15 lactantes nacidos a plazo.

Los resultados obtenidos en este grupo fueron comparados con los de lactantes alimentados con leche materna o bien con una fórmula estándar para lactantes. Las medidas antropométricas muestran un consumo normal de leche, un aumento de peso adecuado y una excelente tolerancia al cabo de 9 semanas de alimentación con esta nueva fórmula. Con la misma se observó igualmente un efecto bifidogénico rápido y estable.

En  CONCLUSIÓN, el crecimiento de los lactantes alimentados con esta fórmula es igual al observado por lactantes alimentados con leche materna o con una fórmula estándar para lactantes, dando así fe de la oficia nutricional de esta fórmula con fibras prebióticas. La tolerancia clínica fue igualmente satisfactoria.

 

2 - Estudio de Schmelzle et al., 2001

El objetivo de esta investigación fue el de determinar la eficacia nutricional y la tolerancia de una formula para lactantes con seroproteínas parcialmente hidrolizadas, una mezcla prebiótica de FOS/GOS (0,8g/100ml) y lípidos estructurados (beta - palmitato), a través de un estudio doble ciego, randomizado y multicéntrico.Fueron reclutados 150 recién nacidos a plazo, sanos, con edad inferior a 15 días, no alimentados con leche materna y distribuidos aleatoriamente en 2 grupos. Uno de los grupos recibió durante 12 semanas la fórmula con prebióticos arriba descrita (n= 76 lactantes), y el otro grupo (n= 78 lactantes) recibió una fórmula estándar, al mismo tiempo. Según los criterios de la ESPGHAN, 1993, se anotaron las medidas antropométricas y el consumo de la fórmula. El seguimiento biológico del metabolismo nitrogenado se evaluó en el subgrupo al cabo de 6 semanas (ESPGHAN, 1993).

Los resultados  de las medidas antropométricas (pondero-estatural, perímetro craneal y pliegues cutáneos) no mostraron diferencia alguna entre ambos grupos de lactantes analizados. Los datos biológicos fueron igualmente comparables entre los grupos.

En CONCLUSIÓN,  la eficacia nutricional de esta nueva fórmula para lactantes con prebióticos es similar a la de una fórmula estándar para lactantes.

 

3 - Estudio de Knol et al.,2001

El objetivo  de este estudio fue el de determinar el efecto bifidogénico de una fórmula para lactantes que contenía oligosacáridos prebióticos, con lactantes nacidos a plazo. Las bifidobacterias presentes en las heces de 30 lactantes que habían participado en el anterior estudio de Schmelzle et al., fueron analizadas cuantitativa y cualitativamente a los 6 meses de edad.

Los resultados  demuestran que una fórmula suplementada con 0,8g/100ml de una mezcla de FOS/GOS influye significativamente en el número de bifidobacterias de la flora fecal, y que es similar a la de lactantes alimentados con leche materna. Las bifidobacterias identificadas en las heces de los lactantes de este grupo son idénticas a las aisladas en las heces de recién nacidos alimentados con leche materna: Bifidus breve, Bifidus longo, Bifidus infantis y Bifidus bifidum.

No se detectaron Bifidus lactis en las heces de ninguno de los dos grupos, ni tampoco en la de los lactantes con leche materna.

En CONCLUSIÓN, este estudio demuestra que, en los lactantes alimentados con esta fórmula para lactantes con oligosacáridos prebióticos, se desarrolla una flora con predominio de bifidobacterias, semejante a la observada en recién nacidos amamantados con leche materna.

 

4- Estudio de Moro et al., 2001

El objetivo  de este estudio fue el de determinar la existencia de un efecto, dosis-dependiente, de la mezcla de FOS/GOS en la flora intestinal, así como las características de las heces de recién-nacidos a plazo. Se registraron igualmente la aceptación, la tolerancia y los parámetros antropométricos.

Las observaciones confirman que una fórmula para lactantes con una mezcla de FOS/GOS de 0,4 g o de 0,8 g por 100 ml influye significativamente en la flora intestinal y en las características de las heces  si se compara con una fórmula estándar para lactantes. El efecto es más pronunciado con el aumento de la dosis.

De este estudio se CONCLUYE que la mezcla de FOS/GOS puede utilizarse en las fórmulas para lactantes, con la finalidad de aumentar la flora bifidogénica.

 

PREBIOTICOS : UN CONCEPTO INNOVADOR

Este concepto innovador del uso de una mezcla prebiótica de FOS/GOS en nutrición infantil fue evaluado a nivel internacional por: AFSSA (2001) y SCF (2001). Estas dos comisiones de expertos aprobaron el uso de este concepto en las fórmulas de inicio  y en las de continuación (1 y 2), después de la presentación por la compañía NUMICO de su efecto prebiótico en los recién nacidos. Se confirmaron igualmente todas las pruebas químicas de inocuidad y eficacia nutricional de estas fórmulas para lactantes con la incorporación de la mezcla prebiótica de FOS/GOS.

Continúa en curso un amplio programa de investigación y estudios clínicos sobre los prebióticos y la nutrición infantil, que permita enriquecer nuestros conocimientos en un futuro próximo.

 

CONCLUSIÓN

En el último decenio, las investigaciones sobre nutrición infantil se dirigen sobre todo a los beneficios funcionales de la alimentación en los primeros meses de vida.
Siendo la función nutricional de la lactancia materna la referencia, han sido elaboradas fórmulas infantiles innovadoras, que se aproximen lo más posible a dicho patrón.

Las funciones intestinales del recién nacido se estudiaron sobre todo a nivel del confort digestivo y de la flora intestinal.

Este documento trata básicamente de la inocuidad y del efecto bifidogénico de las fórmulas para lactantes enriquecidas con una mezcla de fibras solubles de FOS/GOS.
La adecuación de esta innovación fue confirmada por diversos estudios clínicos en el recién nacido, de los que se presentan aquí resúmenes de algunos de ellos.

El centro de investigación NUMICO es responsable de la elaboración de esta mezcla de fibras solubles prebióticas FOS/GOS, que pasa a enriquecer la gama de leches Aptamil 1,2 y 3 y Conformil 1 y 2.

 

 

Definición y Características:

En la dieta humana existen tres tipos de compuestos lipídicos: triglicéridos, fosfolípidos y esteroides. Todos ellos contienen ácidos grasos ligados a otras moléculas.

Los ácidos grasos pueden variar en tres de sus características: longitud de cadena, número de dobles enlaces y posición del primer doble enlace en la molécula del ácido graso.

La longitud de la cadena de carbonos es variable. La mayor parte de los ácidos grasos de la dieta son ácidos grasos de cadena larga (AGCL), con 14 a 20 átomos de carbono. Ácidos grasos con una longitud de cadena de 6, 8, 10 y 12 carbonos, que se denominan ácigos grasos de cadena media (TCM). Un ácido graso con sólo 4 átomos de carbono, o ácido butírico, se encuentra en la grasa láctea.

Una propiedad estructural importante de los ácidos grasos consiste en el número total de dobles enlaces. Un ácido graso sin ningún doble enlace se designa como ácido graso saturado (AGS). Los ácidos grasos monoinsaturados contienen 1 enlace doble (AGMI). Los poliinsaturados (PUFA) contienen 2 o más enlaces dobles. En el caso de los ácidos grasos insaturados se da también otra distinción, que corresponde a las formas trans- y cis-. Esta distinción corresponde a la posición tridimensional de los 2 átomos de hidrógeno a cada lado del enlace doble: si están a un mismo lado, siguiéndose uno al otro (cis) o si están en lados opuestos (trans). Los ácidos trans- existen naturalmente en la leche de vaca y en las margarinas o por el proceso de endurecimiento utilizado por la industria alimentaria. Hay indicios de que esta diferencia posicional entre ácidos grasos insaturados cis- y trans- juega un papel muy importante en la función preventiva de la enfermedad cardiovascular (ECV).


 

Lipidos Estructurales

El ácido palmítico es el principal ácido graso saturado de la leche materna (35%) y de las fórmulas. No obstante, la distribución de su posición en la molécula del triglicérido (TG) difiere considerablemente de la leche materna y las fórmulas infantiles convencionales, ya que, en la leche materna, de un 68 a un 80% del ácido palmítico se encuentra en la posición - ß (en medio), mientras que en las fórmulas convencionales sólo corresponde a un 6-12%.

Los lípidos estructurales forman parte de una mezcla lipídica, desarrollada por NUMICO y presente en Conformil 1 y 2, que imita el modelo de grasa de la leche materna, principalmente en lo que se refiere a la elevada proporción de ácido palmítico en la posición - ß de la molécula del TG. Estos lípidos estructurales se obtienen por inter- esterificación enzimática de la grasa de origen vegetal. El producto de esta inter- esterificación son TG ricos en ácido palmítico en la posición - ß y ácidos grasos insaturados en la posición - alfa, de la molécula lipídica.

Algunos estudios clínicos muestran que el enriquecimiento de las fórmulas para lactantes y de las fórmulas para prematuros produce un aumento de la absorción de la grasa total, así como del ácido palmítico y otros ácidos grasos saturados (Carnielli et al. 1995,1996; Lucas et al. 1997, Kennedy et al. 1999).

Por consiguiente, aparece reducida la excreción de jabones cálcicos insolubles. Dado que la excreción de estos jabones tiene como resultado la aparición de heces endurecidas, se obtiene así un patrón de heces más pastosas (Carnielli et al 1996, Kennedy et al. 1999). Por consiguiente, estos lípidos estructurales actúan en el estreñimiento que se presenta frecuentemente en los primeros meses de vida del lactante alimentados por fórmulas.
Se han observado igualmente efectos beneficiosos en la absorción del calcio (Carnielli et al. 1996, Lucas et al. 1997). Un estudio reciente con recién nacidos a plazo observó que la mejor absorción de calcio conseguía efectos a largo plazo, aumentando la mineralización ósea a los 3 meses de edad, en comparación con un grupo de lactantes alimentados con una fórmula convencional para lactantes (Kennedy et al. 1999).